Durante el tratamiento del cáncer, la alimentación cumple un rol fundamental. Muchas personas experimentan disminución del apetito, cambios en el gusto, náuseas o cansancio, justo en un momento en el que el cuerpo necesita más energía y proteínas para afrontar el tratamiento y recuperarse.
El aumento del gasto energético se debe a que el organismo trabaja intensamente para:
- combatir la enfermedad
- reparar tejidos dañados
- tolerar los efectos de la quimioterapia, radioterapia o cirugías
Cuando la ingesta no es suficiente, el cuerpo puede utilizar masa muscular como fuente de energía, lo que favorece la pérdida de peso, debilidad y fatiga.
¿Por qué cambia la alimentación durante el tratamiento oncológico?
Durante esta etapa se establece un “nuevo normal”.
La prioridad no siempre es comer grandes volúmenes de frutas y verduras, ya que suelen ser bajas en calorías y generan saciedad rápida. En cambio, se busca una alimentación más concentrada en calorías y proteínas, adaptada a la tolerancia de cada paciente.
Este enfoque no significa “comer mal”, sino alimentarse de manera estratégica para sostener el estado nutricional y acompañar el tratamiento.
Estrategias para aumentar las calorías durante el tratamiento del cáncer
Algunas recomendaciones prácticas que suelen indicar las nutricionistas oncológicas son:
- Realizar 6 a 8 comidas pequeñas por día.
- Comer cuando aparezca el apetito, sin horarios rígidos.
- Tener snacks listos y accesibles.
- Fraccionar las comidas a lo largo del día.
- Utilizar pequeñas cantidades frecuentes si cuesta beber líquidos.
- Priorizar alimentos fáciles de preparar para ahorrar energía.
- Evitar productos “light”, “diet” o “bajos en grasa”.
- Tomar líquidos entre las comidas para no generar saciedad precoz.
Alimentos recomendados para sumar energía y proteínas
Los alimentos densos en calorías y proteínas, especialmente en texturas blandas o líquidas, suelen ser mejor tolerados:
- Licuados y batidos con leche entera, yogur, mantequilla de maní, palta o helado.
- Suplementos nutricionales líquidos (según indicación profesional).
- Aceites, manteca o quesos agregados a purés, pastas o arroz.
- Pan o galletas con miel, queso crema o pastas de frutos secos.
- Yogur con granola o helado con toppings.
- Salsas, aderezos, crema, mayonesa o quesos.
- Sopas, guisos, lasañas y preparaciones completas y reconfortantes.
Acompañamiento nutricional especializado
Cada persona con cáncer atraviesa el tratamiento de forma diferente. Por eso, la alimentación debe ser personalizada, flexible y empática, con el objetivo de cuidar el cuerpo y mejorar la calidad de vida.
En Onco Nutrición, acompañamos a cada paciente según su etapa, síntomas y necesidades, con un enfoque humano y basado en evidencia científica.


